Mi cuerpo reclama tus caricias; mis ojos… tu mirada de esmeralda que penetra hasta lo más profundo de mí ser. Mi boca, reclama tus labios sedientos de los míos, tu aliento, y cada suspiro tuyo que llevo clavado aquí en el alma. Mis manos son frías sin tocar tus manos, mi voz, ya no tiene sonido si no estas tu para escucharme, y mi poesía ya no tiene verso desde tu partida. Ahora, ya no tengo días, ni noches, ni tardes ni amaneceres, ni luna, ó estrellas que brillen en el azul inmenso. Ahora, sólo tengo tu ausencia; la ausencia de tus manos unidas a las mías, ó tus ojos brillando sobre mí, la ausencia de tus labios bebiéndose los míos, la falta de de tus pensamientos, de tus caricias… y silencios. Por eso, desde que estoy sin si, no vivo. Pero… al mirar al cielo, y acaso alguna estrella llegara a brillar, una lágrima rodará por mi mejilla, el viento, será cómplice de nuestro amor, romperá la distancia que nos separa y llevara hasta ti… mi pensamiento Entonces, recordarás mi aroma, la su...
Organo informativo de la Comunidad Estudiantil del CETis No. 47